Dando vueltas a la cama y sentir el verdadero vacío que aporta no compartirla con nadie.
domingo, 26 de junio de 2011
Maldita dulzura la tuya.
Ni un milímetro separaba sus cuerpos sudorosos y ardientes de pasión. Rojos por el calor o por ser la primera vez que se encontraban completamente desnudos, fluyeron cual dos almas entregadas al placer más exquisito. Permanecían mirándose y quizá deleitándose de la pureza y majestuosidad de los ojos del otro. Su mirada penetrante pretendía descubrir los recovecos de ese ser tan entregado al más puro desenfreno y saber si ese sería el último día en que sus cuerpos se encontrarían tan cerca el uno del otro y todo había sido solo un pasatiempo o compartirían mas momentos de conexión en cuerpo y mente con el otro.
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